
Hay tres factores que determinan la personalidad de una tabla: estabilidad, velocidad y maniobrabilidad.
La estabilidad es la facultad que tiene una tabla de permitirnos mantener el control sobre ella en todo tipo de situaciones, olas grandes, mar chopi (revuelto), espumas, take-offs críticos, etc. Pero al mismo tiempo dicha estabilidad no puede ser un impedimento a la hora de hacer giros y maniobras.
La velocidad es la propiedad de una tabla de ir fostiada por la pared de una ola. Esta claro.
La maniobrabilidad vendrá dada por la facilidad de hacer giros sobre los cantos de la tabla y de hacer cambios de dirección presionando y pibotando sobre la cola. A mayor facilidad de giros mayor maniobrabilidad y viceversa.
Lo que todo surfero busca es una tabla que combine lo mejor posible estas tres cualidades, y el trabajo del shaper es comerse el coco para acercarse lo más posible a ello. A todo esto hay que sumarle además, que sobre una tabla influirá también la forma de surfear de cada uno, de nuestras características físicas, el tipo de ola y condiciones del mar de ese día, así ocurre que una tabla que para ti va de la ostia la prueba otro y no le convence. Para saber como va una tabla no vale lo de “ es cojonuda que fulanito va como un pro en ella”; puede valer de orientación, pero lo ideal es engañar a “fulanito” y probarla. Es fundamental que pruebes todas cuantas tablas puedas, pues así irás teniendo cada vez más claro lo que mejor se adapta a tu forma de surfear. De todas formas hay unas reglas básicas que siempre se cumplen y son el punto de partida a la hora de elegir una tabla u otra.
Para ola pequeña se necesitará una tabla en la que predomine la velocidad y maniobrabilidad sobre la estabilidad (sí nos caemos nos da la risa).
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